Elogio a lo irracional del texto denso

Plumas-Estilográficas

Suele ocurrir en mis textos que lo más sensato de ellos es el prefacio o alguna introducción realizada por algún buen amigo aún no influenciado por mi comedida insensatez. Al tratarse de un blog, no hubo prefacio aclaratorio que antecediera a la lectura. 

Como los textos aquí expuestos parecen – eso parecen- inconexos en contenido, puedo adelantar que no será así. Son textos que van cobrando vida los unos con los otros, buscando un entretejido espontáneo desde su mismo nacimiento. A medida que surjan otros, éstos se enhebraran con los precedentes, formando unidades con  apetencia por la Unidad.

Como se trata de contenidos densos, aconsejo varias lecturas. Sin duda, ofrecen un esfuerzo extra si se espera un mero entretenimiento. 

Mientras se fraguaban en mi divaneria provocaron hondura, no pocas veces y vertiginosa,  y me exigieron tiempo y reflexión. Con frecuencia, sucedió algo de prever: que la palabra superó al escritor. Experiencia  semejante se espera cuando el torero se abandona a la muerte sin mover la malonetina un milímetro del albero. No exagero: un poeta sumido en la experiencia del abandono, se desprende del último anclaje de la razón. Poesía y locura no dejan de compartir algunos senderos comunes. Ruego, pues, paciencia y lecturas y enfatizo varias lecturas, y más paciencia, pues no os demorareis en encontrar en ellos un elogio a lo irracional. Ruego, ármense de valor y encuentren tiempo, pues apuesto con estos textos a que el lector paciente se lea a sí mismo, con su propia lectura interior, más que por nuestro relato. Si por momentos no comprenden, confíen: la falta de comprensión – disculpen: mi más que probable torpeza expresiva- se suplirá con el ejercicio de la confianza.

Platón, nos adelantó en su República, poniendo en boca de Sócrates: 

-(…) en lo relativo a poesía, no han de admitirse en la ciudad más que los himnos a los dioses y los encomios a los héroes. Y, si admites también la musa placentera en cantos o en poemas, reinarán en tu ciudad el placer y el dolor en vez de la ley (anti nomou) y de aquel razonamiento (logou) que en cada caso parezca mejor a la comunidad.

– (…)

– Y he aquí – dije yo (Sócrates) – cuál será, al volver a hablar de la poesía, nuestra justificación por haberla desterrado de nuestra ciudad siendo como es: la razón nos lo imponía.

No tengo remilgos ante la densidad de contenidos. Estos textos poseen un fondo de sima calcárea adonde se precipitan formando sorpresivas estalagmitas, dignas para especializados espeleólogos. Querido lector: confía en perderte y te leerás a ti mismo.

Tiempo, confianza y reflexión. 

Gracias.

2 comentarios sobre “Elogio a lo irracional del texto denso

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  1. Confiaré y superaré el temor que tenía Platón a la copia engañosa y al efecto catártico de la obra poética. Confiaré en lo divino del logos, de aquello que abre y reúne. Quedo a la espera y mientras tanto te mando saludos y más saludos.

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